El fotógrafo de Tutankamón

Entrada previamente publicada como colaboración en el Blog Sales de Plata.

4 de noviembre de 1922…

Howard Carter acaba de practicar un pequeño agujero en el muro de la tumba recién descubierta. Deja que sus ojos se acostumbren a la oscuridad y escucha la pregunta de Lord Carnarvon…:

– “Can you see anything?”

– “Yes, wonderful things.”

“Veo cosas maravillosas”. Así han llegado a la Historia las primeras palabras del descubridor de la tumba, intacta, de Neb-jeperu-Ra Tut-anj-Amón, más conocido como Tutankamón.

Lord Carnarvon financiaba la expedición y los trabajos de Howard Carter, experto arqueólogo especializado en la civilización egipcia que llevaba años trabajando en el Valle de los Reyes aunque sería éste descubrimiento el que le haría famoso para siempre.

Cuando tuvo conciencia de la importancia de su hallazgo sintió la necesidad de rodearse de los mejores para terminar la labor y darla a conocer al mundo. Estamos en 1922, la forma de transmitir el valor y la importancia de lo descubierto pasaba por informar a los enviados de los principales medios impresos internacionales. Pronto llegarían enviados especiales de los periódicos de todo el globo a interesarse por los detalles de tal aventura. Carter sabe que es necesario contar con quien mejor puede documentar fotográficamente el hallazgo, y ese sólo puede ser uno: Harry Burton.

En la siguiente fotografía podemos ver a Burton a la derecha. en el centro la hija de Lord Carnarvon, Lady Evelyn Herbert que coge del brazo a  Howard Carter y a Lord Carnarvon a su izquierda (derecha en la foto):

Burton a la dcha.

Nacido en Inglaterra, concretamente en Stamford, Lincolnshire, en 1879, pronto destacó por su afición a la fotografía. Tuvo la oportunidad de desplazarse a Florencia acompañando a Robert Cust, un personaje con rasgos renacentistas que le inculcó y enseño los secretos de la fotografía y el manejo de las cámaras. Así pudo conocer a Theodore M. Davis, millonario americano que tenía la concesión de las excavaciones en el Valle de los Reyes y que le contrató eventualmente como fotógrafo hasta nombrarle director de sus excavaciones, cargo con el que continuó hasta que en 1914 fue contratado como fotógrafo para las excavaciones del Metropolitan Museum of Art de New York, puesto que ocuparía hasta su muerte en 1940.

Burton destacó tempranamente en el mundo de la fotografía por el gran control de la luz que demostraba, tanto de la luz natural como del uso de las pocas opciones de luz artificial que entonces estaban disponibles. Era un fotógrafo imprescindible en las excavaciones egipcias. Su vida se desarrollaba entre New York y el Valle de los Reyes, por eso Howard Carter no podía imaginar a otra persona para inmortalizar sus hallazgos y pidió al Metropolitan los servicios de su fotógrafo. Evidentemente Burton se encargó de documentar el descubrimiento de la tumba de Tutankamón, fotografías que han llegado hasta nosotros y gracias a las cuales tenemos en la actualidad evidencia gráfica de todo el proceso y de todo lo que allí se halló y que a día de hoy continúa siendo uno de los mejores tesoros arqueológicos jamás descritos.

Harry Burton se valía de una cámara de gran formato similar a esta:

Captura de pantalla 2013-11-11 a las 12.31.34

Con semejante artilugio de madera se movía Burton por el interior de la tumba, recorría los pasillos cargado con su enorme equipo, un trípode que pudiera sustentar tal cámara y todos los accesorios que le permitían iluminar la escena allá dónde la oscuridad reinaba. Usaba la luz natural para fotografiar objetos que Carter iba sacando para llevar al almacén de estudio pero la prioridad era la fotografía in situ que documentara el hallazgo tal como se había producido, para ello utilizaba la luz de bombillas eléctricas y de un solo flash que complementaba con la ayuda de espejos y reflectores que le permitían obtener especiales efectos de luz.

Utilizaba placas de vidrio sensibilizadas con gelatina de plata y en dos tamaños: 13×18 y 18×24. Estos negativos en vidrio podían ser, posteriormente, pasados a papel obteniendo los positivos que ahora podemos disfrutar. Un trabajo lento y dificultoso que no impidió que el fotógrafo llegara a impresionar más de 1500 imágenes a lo largo de unos 10 años de trabajo ininterrumpido.

Finalizo con un par de fotografías realizadas por Burton. Puede apreciarse su calidad y el dominio de un técnica difícil realizada en condiciones poco idóneas pero resueltas, evidentemente, con profesionalidad indiscutible allá por las primeras décadas del siglo pasado.

Cartucho Tutankhamon

Nefertari 1921-22

Recomiendo la visita a la página web de The Griffith Institute si queréis adentraros en el fascinante mundo del la egiptología, de Carter y de Burton. Un mundo sin fin con sorpresas a cada paso.

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