Apuntes pre fotográficos II

Entrada previamente publicada como colaboración en el Blog Sales de Plata.

En mi anterior entrada Apuntes pre fotográficos I se aludía en las líneas finales a las siluetas y los retratos en miniatura. Voy a extenderme un poco más sobre ello en esta segunda entrega que espero sea de vuestro interés.

Siluetas y Fisionotrazos

Durante los años del reinado de Luis XIV, el Rey Sol, en Francia era un divertimento común entre los cortesanos hacerse “retratar” mediante siluetas por especialistas en la técnica que acudían a los bailes y fiestas. También era corriente encontrarlos en los mercados callejeros y en las fiestas populares. Era procedimiento de éxito por espectacular y barato ya que sólo requería de quienes lo ejecutaban cierta habilidad para, en muy poco tiempo, presentar al retratado una silueta en la que reconocerse sin lugar a dudas.
Pero ¿cómo se obtenía una silueta? El retratado tomaba asiento en el habitáculo utilizado por el retratista, el cual procuraba colocarlo de forma que diera un perfil lo más reconocible posible. Una vez situado en la posición correcta se iluminaba por el simple procedimiento de encender una vela que proyectara sombra sobre un soporte en el que había un vidrio translúcido.
Desde el otro lado el retratista dibujaba la silueta lo más aproximada posible, la calcaba sobre un papel colocado sobre el vidrio y posteriormente la rellenaba con tinta china.

Dibujando una silueta

Dibujando una silueta

Como puede verse el procedimiento es bastante rudimentario y podía ser llevado a cabo por cualquiera con un mínimo de habilidad. No era necesario ser un artista para la elaboración de siluetas. Sin embargo también hubo quienes idearon procedimientos más elaborados con la intención de elevar el rango de la obra y, lógicamente, el precio.

Silueta datada en 1787

Silueta datada en 1787

La técnica pronto traspasó fronteras y de Francia dio el salto a Alemania y Gran Bretaña en primer lugar, después fue conociéndose en el resto de Europa y América.
Un paso más en el desarrollo de la técnica fue la utilización del pantógrafo, instrumento de dibujo que permite reproducir una figura a una escala distinta, mayor o menor, a la original. Ideado en 1603 por el jesuita alemán Christopher Scheiner el pantógrafo tuvo diversas aplicaciones y resultó muy útil para la elaboración de siluetas a pequeña escala. Os dejo un simple esquema de su uso pero
bastante esclarecedor de su utilidad:

pantografo

(El punto señalado con 2 es fijo. 3, 7 y 8,1 se mantienen paralelos entre sí. En 9 se coloca un lápiz o un punzón. En 5 va otro lápiz con el que se recorre todo el dibujo original que se irá reproduciendo con el lápiz que hay en 9 a un tamaño determinado por la aproximación o alejamiento de 7 y 8 en relación a 2 y 5 respectivamente).

Como en toda actividad humana siempre hay alguien que destaca y convierte lo fácil en difícil, lo simple en complejo o lo rutinario en obra de arte. La imaginación de algunos hizo justamente eso, convertir un procedimiento sencillo en algo más elaborado para lo que ya se requerían aptitudes y talento además de conocimientos de técnicas como el grabado y el dominio del pantógrafo.

Un violonchelista francés, de Versalles, llamado Gilles-Louis Chrétien, con mentalidad de artista y amplios conocimientos de pintura y de técnicas de grabado idea en 1786 un procedimiento de reproducción que mezcla el grabado clásico a buril con el aguafuerte y un nuevo método al aguatinta que permite el paso del negro al blanco a través de todos los grados de gris (¿a alguien le suena esto?) mediante manchas en lugar de puntos como era lo tradicional. Es lo que recibió el nombre de Fisionotrazo y que alcanzó una enorme popularidad en la época llegando a convertirse en un método rápido y barato de retrato del que todo el mundo quería disponer del suyo propio.
Tras la realización de una silueta, tal como se explica al principio de éste artículo, entra en escena el verdadero artista capaz de avanzar hacia una obra de calidad que pudiera denominarse con razón “obra de arte”. El modelo permanecerá posando durante un breve espacio de tiempo, dependiendo de la habilidad del retratista, mientras éste dibuja las características fisionómicas de su rostro, pelo y detalles de la vestimenta. Después continuará la creación, sin la presencia del retratado en el taller, colocando el dibujo resultante sobre un soporte rígido para poder trabajar con el pantógrafo y obtener otro a mucha menor escala; generalmente el resultado era un dibujo circular de un diámetro de unos 5 ó 6 cm.

Modelo de pantógrafo más avanzado que el del esquema anterior

Modelo de pantógrafo más avanzado que el del esquema anterior

Tal dibujo se pone sobre una placa de cobre recubierta con polvo de resina y con el pantógrafo equipado con una fina aguja se va perforando el papel siguiendo los trazos del dibujo y dejando una huella de micropuntos en el cobresobre la que actuarán de mordiente los productos utilizados en la técnica de grabado, como el agua fuerte. Para conseguir tonos más o menos claros se variará la cantidad de polvo de resina que se vaya añadiendo. Finaliza el proceso de elaboración de la plancha de cobre eliminado todo este polvo y retocando a buril hasta llegar al resultado deseado. Después comienzan las pruebas de entintado e impresión sobre papel puliendo detalles hasta lograr el resultado final deseado por el artista, como este retrato en el que se aprecian la variedad de tonos de gris conseguidos:

Fisionotrazo de Gilles-Louis Chrétien. Duquesa de Osuna 1798

Fisionotrazo de Gilles-Louis Chrétien. Duquesa de Osuna 1798

La técnica del fisionotrazo fue mejorando con el paso de los años y fueron muchos los que aportaron conocimientos y talento a su desarrollo, obteniend verdaderas joyas objeto de deseo de multitud de coleccionistas actuales.
Artistas como Edme Quenedey, François Gonord Lesieur, Jean-Baptiste Fouquet,
Bouchardy crearon infinidad de retratos llegando incluso a convivir en el tiempocon los principios de la verdadera fotografía. Téngase en cuenta que esta técnica estuvo activa hasta 1830 y Niépce comenzó sus trabajos de investigación sobre un método foto-químico que permitiera impresionar objetos sobre un soporte con barniz sensible a la luz en 1813, y que la considerada primera fotografía de la historia, tomada por Niépce, data de 1826.

La técnica del fisionatrazo llegó pronto a España aunque aquí no alcanzó la calidad ni la difusión que tuvo en Francia, su país de origen. Merecen citarse dos españoles que destacaron en éste arte
del retrato previo a la fotografía:  el valenciano Francisco de Paula Martí Mora, grabador de la imprenta real de Cádiz  y Pedro Vicente Rodríguez.

Ya asoman por el horizonte  nombres como Niépce y Daguerre… pero eso ya es otra historia.

Para los que se interesen por los fisionotrazos les recomiendo este blog de un gran coleccionista y erudito en la materia.

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