Antonio Cánovas del Castillo “Kaulak”

Entrada previamente publicada como colaboración en el blog Sales de Plata.

Antonio Cánovas del Castillo y Vallejo fue un importante político español que llegó a Presidente del Consejo de Ministros de España allá por el último cuarto del siglo XIX, o sea , lo que viene a ser en la actualidad el Presidente del Gobierno. Sí, ese conocido por conseguir la Restauración de la monarquía en la persona de Alfonso XII y que fue asesinado por un anarquista italiano cuando descansaba tranquilamente en un balneario guipuzcoano… pero no os asustéis, no voy a hablar de política en esta entrada.

Del que yo quiero hablar es del otro Antonio Cánovas del Castillo y Vallejo, el fotógrafo más conocido por su seudónimo de Kaulak, sobrino del político y que también tuvo un hueco en su vida para la política aunque alcanzaría la fama en un campo tan distante como es la fotografía.
Nace en Madrid, en 1862, y desde muy joven apunta maneras en la pintura, incluso se le conocen algunos oleos que firmó con el seudónimo de Vascano jugando un poco con sílabas de sus apellidos. Complementa el arte (o viceversa) con los estudios de Derecho que le sirvieron para ser Diputado a Cortes, Gobernador Civil de Málaga y algunos cargos
más en algunos ministerios.
Un hermano suyo llamado Máximo fue uno de los fundadores de la Sociedad Fotográfica de Madrid en 1899 y miembro de la Sociedad Española de Excursionistas, incluso publicó algún libro de divulgación de la fotografía. Viendo los trabajos de éste fue aficionándose, le entró el gusanillo de imitarle y adquiere una Goerz Anschutz de 9×12 en la tienda de material fotográfico de Carlos Salvi (esta tienda, por cierto, sería el lugar en el que se gestó la Sociedad Fotográfica de Madrid, que no pasaría a ser Real hasta 1907) con la que se dedica literalmente a recorrer Madrid haciendo placas a diestro y siniestro.
Desde 1897 a 1899 podemos decir que está en proceso de aprendizaje. Fotografíando paisajes y personas, va adquiriendo dominio de su cámara
y de la técnica hasta que decide en este último año presentar un trabajo al concurso al concurso convocado por laprestigiosa revista La Ilustración Española y Americana.
Realiza una serie de tres fotografías de tipos populares a las que titula
“Aparejando”, “Los esparteros” y “La vendimia” con las que obtiene el primer premio que además conlleva su publicación, cosa que sucede en
1900. Este será el disparadero que le pondrá en la órbita fotográfica de la época. Ese mismo año su hermano le anima a ingresar en la Sociedad Española de Excursionistas, así lo hace y es ahí donde comienza a escribir artículos y a publicar fotografías hasta que en 1901 funda su propia revista
“La Fotografía”, en la cual seguirá publicando artículos que más tarde se reunirán en un libro que llevará ese mismo título. Es por esta época
cuando se pone el seudónimo de Daltón Kaulak que después quedará sólo en Kaulak, con el que ha llegado a nosotros su fama.
Fue colaborador de muchos periódicos y revistas de la época en los que publicaba tanto sus trabajos fotográficos como artículos relacionados, incluso fue crítico de arte en algunos de ellos.

 En 1902 gana un premio convocado por la revista Blanco y Negro
para ilustrar la serie de poemas de Ramón de Campoamor conocidos como las Doloras. Este trabajo se publicará en forma de álbum de 17 postales de las que se llegaron a vender más de 180.000 ejemplares. Hace fotografías de paisajes y monumentos que después otros artistas pasan a postales que alcanzarán fama de verdaderas obras de arte hechas con gusto exquisito y
que se venderán por miles.
Por fin en 1904 se lanza a abrir su propio estudio, y lo hace a lo grande, tal como la fama que en poco tiempo le había alcanzado. Se ubica en la madrileña calle de Alcalá, en el nº 4, o sea, en pleno centro neurálgico de la capital del reino, en el local que fuera también estudio de otro fotógrafo pionero y miembro fundador, junto a su hermano, de la Sociedad
Fotográfica de Madrid, Antonio Portela Paradela. Lo dota con un diseño modernista en el mobiliario y la decoración, viaja a París para hacerse
con los accesorios más novedosos, muebles, telas, fondos, etc. que puede encontrar en los estudios de moda parisinos, no olvidemos que era un hombre culto y políglota, al tanto de lo que había y de lo que se hacía en otros lugares del mundo. Por este estudio pasarán desde el primer momento personajes de la cultura, la alta sociedad, militares,
políticos, aristócratas y reyes. Sí, a Kaulak se deben los más conocidos retratos del la Familia Real, Alfonso XIII, la reina Victoria Eugenia, es el fotógrafo de la Casa Real, por ello su lema publicitario reza así: “La
fotografía más cara de Madrid, pero también la predilecta del mundo elegante y aristocrático”.
En 1906 cuenta ya con más de 40 decorados traídos de París y con un personal que ronda los 20 técnicos en plantilla y multitud de contratados eventualmente para determinados trabajos. Entre los técnicos encontramos operadores para las tomas con conocimientos de óptica y manejo de la luz, técnicos para revelado, tiraje de copias positivas, iluminadores, retocadores especialistas en pintura y dibujo, pegadores,
administrativos y aprendices. Los mejor pagados eran los operadores para tomas y los retocadores dados sus más especializados conocimientos.
Logró reunir un archivo de placas de cristal con los retratos de los monarcas y familia, así como otro que tituló Galería de Personas Ilustres. Pero sus retratos no se basaban únicamente en la técnica, la luz o el encuadre, se preocupaba de buscar también la composición a base de realizar bocetos previos y ensayos hasta dar con lo que quería, de
forma que algunos críticos han considerado a Kaulak como el iniciador de una fotografía de principios del siglo XX más estética, con más sentimiento y pensamiento que la mera fotografía “automática”. En sus manos se convierte en arte lo que para otros es sólo técnica.
Su faceta de político y hombre de leyes la aplicó también a la fotografía defendiendo los intereses corporativos, así consiguió que se aprobara una real orden que apareció el 4 de septiembre de 1911 en la que se dice:

“…cuantos reprodujeren obras fotográficas tienen la obligación de hacer constar al pie de las reproducciones el nombre de quien hizo dichas obras”.

Como hombre culto que era. Su afición al arte devino también en
convertirse en bibliófilo que llegó a reunir una cuidada biblioteca de más de 6000 volúmenes dedicados en su mayoría a las artes plásticas. Biblioteca que, al parecer, tenía perfectamente catalogada por autores y por materias.
Moriría a consecuencia de una pulmonía en 1933, haciéndose cargo del estudio su sobrino. A lo largo del tiempo siguió en funcionamiento hasta su cierre definitivo el 30 de mayo de 1989, pasando sus fondos a la Biblioteca Nacional que los compró y clasificó en
cinco grupos:
1. Galería de Hombres Ilustres, formada por 40 copias de 30 x 40 cms.
2. Once álbumes de clientes. Selección de retratos: 4.500 positivos
3. Museo Iconográfico: 250 positivos variados
4. Álbum de Carmen Viance, 144 positivos
5. Negativos de clientes. General 50.000 negativos aproximadamente

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